ECOG 2 en Cáncer de Pulmón: una realidad frecuente en la práctica clínica, pero casi invisible en Ensayos Clínicos y en la información regulatori

 


Performance status 2 or higher in EMA labels for advanced non-small-cell lung cancer

Benitez-Fuentes JD, Navarro Vicente E, Lazaro Sanchez AD, et al. Performance status 2 or higher in EMA labels for advanced non-small-cell lung cancer: a cross-sectional SmPC analysis. Cancer Treatment and Research Communications. 2026;48:101313. doi:10.1016/j.ctarc.2026.101313.

Artículo completo: https://doi.org/10.1016/j.ctarc.2026.101313

El ECOG, o performance status (PS) es probablemente una de las variables más utilizadas en oncología. En cáncer de pulmón, y especialmente en enfermedad avanzada, el ECOG Performance Status forma parte de la toma de decisiones prácticamente cotidiana. .Sin embargo, existe una paradoja importante: los pacientes con ECOG 2 o superior son frecuentes en nuestra práctica clínica, pero están claramente infrarrepresentados en los ensayos clínicos que sustentan la autorización de los tratamientos que utilizamos.

Y esta brecha no termina en los ensayos. También se traslada a la información oficial de los medicamentos.

Este trabajo, realizado por el grupo RIO y colaboradores, analiza precisamente hasta qué punto el ECOG ≥2 aparece reflejado en las fichas técnicas europeas de los tratamientos sistémicos autorizados para cáncer de pulmón no microcítico (CPNM). La respuesta es bastante llamativa: muy pocas fichas técnicas proporcionan información explícita sobre el uso de estos tratamientos en pacientes con ECOG 2 o superior.


El problema empieza mucho antes: los pacientes con ECOG 2 son frecuentes

El ECOG Performance Status intenta medir de una manera sencilla cuánto limita la enfermedad la actividad cotidiana de una persona. En términos generales, un paciente con ECOG 0 es completamente activo; un ECOG 1 presenta cierta limitación para actividades físicamente exigentes, mientras que un ECOG 2 es una persona capaz de caminar y realizar autocuidados, pero que no puede desarrollar una actividad laboral normal y permanece activo durante más del 50% de las horas de vigilia.

En cáncer de pulmón, el ECOG 2 no es una situación excepcional. Los estudios citados en este trabajo estiman que el denominado "poor performance status" —ECOG 2-4— puede encontrarse aproximadamente en un tercio de los pacientes cuando es valorado por los profesionales y hasta en casi la mitad cuando es el propio paciente quien informa sobre su situación funcional.Además, en la era de la inmunoterapia, el ECOG ≥2 continúa asociándose de manera independiente con peores resultados.

Esto es importante porque el ECOG no es solamente un número pronóstico. Un paciente con peor situación funcional suele presentar también mayor carga sintomática, más comorbilidades, mayor vulnerabilidad a la toxicidad y, en muchos casos, una necesidad más precoz de cuidados de soporte y paliativos.Por tanto, el paciente con ECOG 2 constituye una parte muy importante de la realidad asistencial del cáncer de pulmón avanzado.

El problema es que esa realidad no está bien representada en la evidencia sobre la que construimos nuestras recomendaciones terapéuticas.

 

Los ensayos clínicos no representan bien a los pacientes con ECOG 2

El artículo recuerda datos especialmente reveladores. En un análisis transversal de ensayos fase III en cáncer, más del 96% de los participantes presentaban ECOG 0-1. Incluso entre los estudios que permitían formalmente la inclusión de pacientes con ECOG ≥2, estos pacientes representaban solamente alrededor del 8% de los participantes. Otro análisis de 283 ensayos pivotales que condujeron a la aprobación de medicamentos antitumorales entre 2009 y 2023 encontró que solamente el 25,8% permitía la inclusión de pacientes con ECOG ≥2. Y cuando se permitía, la mediana de pacientes realmente incluidos con ECOG ≥2 era de solamente el 4,3%.

Es decir, existe una diferencia importante entre:"el ensayo permite ECOG 2"y "el ensayo aporta evidencia suficiente sobre pacientes con ECOG 2". Son cosas muy diferentes.

Un protocolo puede no excluir formalmente a un paciente con ECOG 2 y, sin embargo, acabar reclutando prácticamente exclusivamente pacientes con ECOG 0-1. Por eso, cuando aplicamos los resultados de un ensayo a un paciente con ECOG 2, en muchas ocasiones estamos realizando una extrapolación.Y esa extrapolación puede ser razonable o no dependiendo del contexto clínico, pero conviene reconocer que estamos extrapolando.

 

¿Qué hicieron los autores?

El objetivo del estudio fue muy concreto: analizar qué información existe realmente en Europa sobre ECOG ≥2 en las Summary of Product Characteristics (SmPC), es decir, las fichas técnicas oficiales de los medicamentos. Se revisaron los medicamentos sistémicos con al menos una indicación para CPNM autorizada en la Unión Europea, utilizando la información regulatoria disponible hasta el 16 de febrero de 2026. En total se identificaron 41 medicamentos o regímenes con indicación para CPNM.

Se analizaron principalmente tres apartados de las fichas técnicas:

  • Sección 4.1: indicaciones terapéuticas.
  • Sección 4.2: posología y forma de administración.
  • Sección 5.1: propiedades farmacodinámicas y datos de eficacia clínica.

 

Los resultados son sorprendentes

De los 41 medicamentos o regímenes analizados: Solo uno permitía explícitamente tratar a pacientes con ECOG 2. Fue gemcitabina.

La ficha técnica europea de gemcitabina establece que la monoterapia puede considerarse en pacientes de edad avanzada o con performance status 2 cuando los esquemas con doblete de platino no son adecuados.

Por tanto: 1 de 41 medicamentos (2,4%) presentaba una referencia explícita a ECOG 2 en las secciones regulatorias correspondientes. Es un dato extraordinariamente bajo teniendo en cuenta la frecuencia con la que encontramos estos pacientes en la práctica clínica.

 

Atezolizumab: una excepción diferente

Un segundo medicamento presentaba una relación relevante con el ECOG ≥2, aunque de una forma distinta.Se trata de atezolizumab en monoterapia para pacientes con CPNM avanzado que no son candidatos a quimioterapia basada en platino.

La indicación no está formulada específicamente en términos de ECOG 2. Sin embargo, la evidencia que sustenta esta indicación procede del estudio IPSOS, que incluyó una población enriquecida en pacientes con ECOG 2-3 y/o comorbilidad importante.Por eso los autores clasifican atezolizumab como "label-anchored". Si combinamos esta situación con la de gemcitabina, únicamente 2 de los 41 medicamentos (4,9%) presentan algún vínculo entre la indicación regulatoria y una población con ECOG ≥2.

 

¿Y los tratamientos dirigidos?

Aquí encontramos otro aspecto interesante.Seis medicamentos dirigidos tenían pacientes con ECOG 2 representados en alguno de los estudios clínicos descritos en la sección 5.1 de sus fichas técnicas, pero sin que esto se tradujera en una indicación específica para pacientes con ECOG ≥2.

Los seis fueron: Alectinib, Crizotinib, Erlotinib, Entrectinib,Larotrectinib y Lorlatinib. En conjunto, estos medicamentos hacen que el número total de tratamientos con algún tipo de señal relacionada con ECOG ≥2 ascienda a 8 de 41 (19,5%). Pero hay que interpretar correctamente este 19,5%. En seis de esos ocho medicamentos, la información sobre ECOG ≥2 se limita a que algunos pacientes con ese performance status aparecieron en los datos de los ensayos. No existe una recomendación regulatoria específica que nos diga que los resultados observados en la población general son aplicables de forma equivalente a un paciente ECOG 2.

 

 

¿Y la dosis? Aquí la información es todavía más escasa

Otro objetivo del estudio era conocer si el performance status se utiliza para decidir la dosis. La respuesta vuelve a ser llamativa.

De los 41 medicamentos o regímenes analizados, solamente dos (4,9%) incluían algún tipo de recomendación relacionada con el performance status a la hora de seleccionar o modificar la dosis. Carboplatino es el único medicamento que presenta una recomendación explícita basada en ECOG. La ficha técnica contempla una reducción inicial de la dosis del 20-25% cuando existen factores de riesgo que incluyen un bajo performance status, definido como ECOG-Zubrod 2-4 o Karnofsky <80.

Vinorelbina oral. La ficha técnica contiene una recomendación cualitativa. Se describe una mayor frecuencia de complicaciones neutropénicas con dosis elevadas, incluyendo pacientes con poor performance status, y se recomienda comenzar con una dosis inferior y escalar progresivamente si la tolerancia lo permite. Pero no se establece un punto de corte ECOG concreto.

ECOG 2 no significa lo mismo en todos los pacientes

Hay además una cuestión clínica que merece especial atención. No todos los pacientes ECOG 2 son iguales. Un ECOG 2 puede deberse a:

  • una enfermedad tumoral muy sintomática pero potencialmente reversible con tratamiento;
  • una comorbilidad importante;
  • fragilidad;
  • sarcopenia o caquexia;
  • deterioro funcional previo;
  • edad avanzada;
  • toxicidad de tratamientos anteriores;
  • o una combinación de varios factores.

Y esto cambia completamente la interpretación del ECOG. Un paciente ECOG 2 por una neumonía, derrame pleural o gran carga tumoral potencialmente reversible no es necesariamente comparable a otro ECOG 2 debido a fragilidad avanzada, deterioro cognitivo, sarcopenia y múltiples comorbilidades. Por eso, el ECOG es una herramienta imprescindible, pero insuficiente por sí sola para decidir el tratamiento. La valoración clínica debe incorporar la causa del deterioro funcional, comorbilidades, estado nutricional, síntomas, reserva fisiológica, preferencias del paciente y objetivos terapéuticos.


¿Significa esto que no debemos tratar a los pacientes ECOG 2?

En absoluto. Y esta es una precisión importante. El hecho de que una ficha técnica no mencione específicamente ECOG 2 no significa que el tratamiento esté contraindicado o prohibido en esos pacientes.

Los propios autores señalan expresamente esta limitación.Las fichas técnicas no pretenden proporcionar una guía clínica exhaustiva y la ausencia de lenguaje específico sobre ECOG ≥2 no debe interpretarse como una prohibición de utilizar el medicamento en esta población.El problema es otro: no sabemos con el mismo grado de certeza cuánto beneficio podemos esperar y qué riesgo asumimos. Es una cuestión de incertidumbre, no necesariamente de contraindicación.

Las guías intentan llenar este vacío

Las recomendaciones clínicas actuales ya incorporan de alguna manera esta realidad. Las guías ESMO, ASCO y NCCN estratifican las decisiones terapéuticas teniendo en cuenta el performance status, la fragilidad y las comorbilidades.

En términos generales, los tratamientos de máxima intensidad están mejor respaldados para pacientes ECOG 0-1. En pacientes ECOG 2 se plantea una selección más cuidadosa de los tratamientos, con estrategias menos intensivas o tratamientos en monoterapia en determinadas circunstancias. En ECOG 3-4, especialmente cuando no existe una causa potencialmente reversible del deterioro funcional, el papel del tratamiento sistémico suele ser mucho más limitado y adquieren especial relevancia los cuidados de soporte y paliativos.

Pero las guías tienen que hacer algo que los ensayos no siempre pueden hacer: interpretar la evidencia disponible y complementarla con consenso experto y datos de vida real.


Hay evidencia que empieza a cambiar este panorama

El trabajo también recuerda que la situación no es completamente estática.

Existen estudios específicamente diseñados para poblaciones tradicionalmente excluidas de los ensayos convencionales. Un ejemplo es CheckMate 817, que evaluó nivolumab más ipilimumab incluyendo una cohorte de pacientes ECOG 2 y otras poblaciones consideradas especiales.

También empiezan a aparecer datos de vida real sobre pacientes ECOG 2 tratados con estrategias modernas. El estudio multicéntrico WJOG18424L, por ejemplo, ha aportado datos sobre quimioinmunoterapia de primera línea en pacientes con CPNM avanzado y ECOG 2. Estos trabajos son importantes porque ayudan a responder una pregunta que los ensayos pivotales tradicionales dejan abierta:

¿Qué ocurre cuando utilizamos tratamientos modernos en los pacientes que realmente vemos en nuestras consultas?

La evidencia todavía es limitada y debe interpretarse con cautela, pero el camino parece claro: necesitamos estudiar de forma deliberada a las poblaciones que históricamente hemos excluido.

 

¿Qué deberíamos cambiar?

Los autores plantean cambios tanto en la generación de evidencia como en la forma de comunicarla.

1. Incluir más pacientes ECOG 2 en los ensayos

Si los pacientes ECOG 2 son una parte importante de la población que recibirá posteriormente el tratamiento, deberíamos intentar que estén representados en los ensayos. No significa que todos los estudios deban incluir indiscriminadamente a pacientes con cualquier grado de deterioro funcional.

Pero sí que la exclusión sistemática de ECOG 2 debería estar justificada científicamente y no convertirse simplemente en una regla metodológica heredada.

 

2. Informar claramente de quiénes participaron en los ensayos

Incluso cuando no sea posible incluir grandes cohortes de ECOG 2, existe una medida mucho más sencilla: informar de forma sistemática del ECOG basal de los participantes.

No basta con decir que el ensayo permitió ECOG 0-2. Necesitamos saber cuántos pacientes eran ECOG 0, cuántos ECOG 1 y cuántos ECOG 2. Y, cuando sea posible, conocer sus resultados de eficacia y toxicidad por subgrupos.


3. Mejorar la información de las fichas técnicas

Los autores proponen que la sección 5.1 de las fichas técnicas incorpore de forma más estandarizada:

  • los criterios de ECOG utilizados para seleccionar a los pacientes;
  • la distribución basal del ECOG;
  • la proporción real de pacientes ECOG ≥2;
  • y, cuando existan datos suficientes, sus resultados clínicos.

Esto sería relativamente sencillo y tendría un impacto importante. Permitiría al oncólogo conocer mejor para quién tenemos evidencia y para quién estamos extrapolando.

 

4. Utilizar mejor los datos de vida real

Los registros y estudios observacionales pueden desempeñar un papel fundamental. Si los ensayos pivotales continúan incluyendo mayoritariamente ECOG 0-1, los datos de vida real pueden ayudar a conocer qué ocurre en los pacientes ECOG 2 que posteriormente reciben estos tratamientos.

Sería especialmente útil incorporar de manera sistemática el ECOG a registros, bases de datos hospitalarias y redes de evidencia del mundo real. Iniciativas europeas como DARWIN EU pueden contribuir a generar este tipo de evidencia.

 

También tenemos que mejorar cómo medimos el performance status

El trabajo introduce además una cuestión interesante: el ECOG no siempre es perfectamente reproducible. La valoración realizada por el médico y la percepción del propio paciente pueden no coincidir completamente. Esto es especialmente relevante en la frontera ECOG 1-2, que puede tener importantes consecuencias terapéuticas.

Por eso, los autores plantean que en el futuro podría ser útil combinar la valoración clínica convencional con medidas repetidas y estandarizadas de función comunicadas por el propio paciente. Esto permitiría tener una visión más completa del impacto funcional de la enfermedad.

 

¿Cuál es el mensaje para la práctica clínica?

Quizá la principal enseñanza de este trabajo pueda resumirse en una frase: cuando tratamos a un paciente con cáncer de pulmón avanzado y ECOG 2, muchas veces estamos tomando decisiones con menos evidencia directa de la que pensamos.

Esto no significa que no debamos tratar. Significa que debemos ser conscientes del grado de incertidumbre. Antes de iniciar un tratamiento en un paciente ECOG 2 deberíamos preguntarnos:

¿Por qué tiene ECOG 2? ¿Es por el tumor y puede mejorar? ¿Es por una comorbilidad reversible? ¿Existe fragilidad? ¿Hay sarcopenia o desnutrición? ¿La enfermedad está produciendo síntomas que podemos controlar? ¿Tiene una alteración molecular que permite utilizar un tratamiento dirigido potencialmente mejor tolerado? ¿Existe evidencia específica en pacientes ECOG 2?¿Estamos extrapolando los resultados de pacientes ECOG 0-1?¿Y cuál es el objetivo que el paciente considera importante?

Estas preguntas probablemente sean más relevantes que interpretar el ECOG 2 como una simple etiqueta.

 

Una reflexión desde el sentido común en oncología

Este trabajo tiene además una lectura que va más allá del cáncer de pulmón. La medicina basada en la evidencia necesita, evidentemente, ensayos clínicos rigurosos. Pero la evidencia de un ensayo solo es directamente aplicable a las personas que se parecen a los pacientes incluidos en él.

Cuando excluimos sistemáticamente a los pacientes más frágiles, mayores, con comorbilidades o con peor performance status, conseguimos ensayos metodológicamente muy limpios, pero podemos alejarnos progresivamente de la realidad clínica. El problema aparece cuando posteriormente presentamos los resultados como si fueran igualmente aplicables a toda la población.

En ese sentido, el ECOG 2 es un magnífico ejemplo de un problema más amplio de la oncología contemporánea: la distancia entre el paciente ideal de los ensayos clínicos y el paciente real que encontramos en la consulta.

Reducir esa distancia no significa abandonar el rigor científico. Al contrario: significa diseñar una investigación más representativa, comunicar mejor sus límites y generar evidencia en aquellas poblaciones en las que realmente necesitamos tomar decisiones.

 

Conclusión

Este análisis de 41 medicamentos y regímenes autorizados en Europa para el cáncer de pulmón no microcítico muestra una situación difícil de justificar desde la perspectiva de la práctica clínica.

Los pacientes con ECOG ≥2 son frecuentes, tienen peor pronóstico y requieren decisiones terapéuticas especialmente cuidadosas. Sin embargo, están claramente infrarrepresentados en los ensayos clínicos y esa falta de representación se refleja en la información regulatoria.

De los 41 medicamentos analizados, solo uno —gemcitabina— incluía explícitamente ECOG 2 en la indicación, mientras que atezolizumab presentaba una indicación sustentada por una población de estudio enriquecida en pacientes ECOG 2-3. En otros seis tratamientos dirigidos existía cierta representación de pacientes ECOG ≥2 en los datos de los ensayos, pero sin traducción específica a la indicación.

Además, solo dos medicamentos incluían alguna recomendación de dosificación relacionada con el performance status: carboplatino y vinorelbina oral. Por tanto, la mayor parte del tratamiento de los pacientes ECOG 2 se basa en una combinación de evidencia indirecta, extrapolación, guías clínicas, experiencia médica y datos del mundo real.

El reto para los próximos años debería ser doble:incluir mejor a los pacientes ECOG 2 en los estudios clínicos y comunicar de manera mucho más transparente qué pacientes fueron realmente estudiados.

Porque el problema no es que los pacientes ECOG 2 no existan. El problema es que existen en nuestras consultas mucho más de lo que existen en nuestros ensayos clínicos.

Y cuando la evidencia no representa a nuestros pacientes, debemos ser especialmente honestos sobre lo que sabemos, lo que no sabemos y aquello que estamos extrapolando.


Referencia

Benitez-Fuentes JD, Navarro Vicente E, Lazaro Sanchez AD, et al. Performance status 2 or higher in EMA labels for advanced non-small-cell lung cancer: a cross-sectional SmPC analysis. Cancer Treatment and Research Communications. 2026;48:101313. doi:10.1016/j.ctarc.2026.101313.

Artículo completo: https://doi.org/10.1016/j.ctarc.2026.101313

Comentarios

Entradas populares